Interview in Ecuador





Sherif Awad es un egipcio, crítico de cine, curador y programador de los festivales de cine de Luxor, El Cairo, Alejandría y Rotterdam. Es editor de cine para la revista Egipto Hoy, el periódico Egipto Independiente y crítico oficial de la versión árabe de la publicación de entretenimiento Variety. También es columnista de la revista Westchester Guardián, del estado de Nueva York.


En entrevista exclusiva con La Hora, Sherif habló del Festival de Cine Egipcio que la Embajada del país norafricano presenta en la Casa de la Cultura Ecuatoriana del 3 al 7 de abril.



¿Podría hablar un poco sobre el valor del cine egipcio para una audiencia no familiarizada con el tema?



El cine egipcio empezó con el comienzo mismo del cine. Los hermanos Lumière presentaron sus obras en Egipto. También estuvo apoyado por una gran tradición cultural: teatro, novelas, poesía, etc. El Cairo y Alejandría fueron ciudades cosmopolitas.


Muchas de las estrellas más grandes del cine egipcio fueron árabes que habían llegado como inmigrantes al comienzo de la historia del cine y que contribuyeron a su legado. Mientras tanto, el cine egipcio experimentó una evolución paralela con la del cine mundial, con una variedad de géneros.


Muchos actores y directores estudiaron en el exterior, como Youssef Chahine. Luego regresaron a contribuir al cine, al teatro y a la televisión. Es por eso que hay ahora una gran cinemateca que representa y explica la historia de Egipto, desde los años 20 hasta el presente.


Hay que mencionar que las películas que se exhibirán en la CCE forman parte de una semana de la cultura organizada por la Embajada de Egipto, a pesar de las dificultades económicas en su país. El Gobierno se inclina a cortar el presupuesto para la cultura antes que cualquier otra cosa, pero sin embargo proporcionará una banda de música en Quito y en otras ciudades. Así que se podrán experimentar la música y el baile de Egipto también su cine.


¿Y las películas en el Festival?



La historia más vieja, ‘El Haram’ (‘El pecado’), de 1965, se desarrolla en un ambiente rural. Originalmente fue una novela. El guionista, Yusuf Idris, empezó como médico, luego llegó a ser novelista con un vocabulario muy meticuloso. El drama trata de matrimonio, infidelidad e hijos ilegítimos, pero el tema es cómo las tradiciones culturales controlan a las personas.


La actriz principal en ‘El Haram’, Faten Hamama, fue la primera esposa de Omar Sharif. Comenzó de actriz siendo niña y maduró como actriz adulta en una gran variedad de coloridos papeles. Fue denominada la ‘Dama del cine árabe’, no sólo del egipcio.


‘Al Ard’, de 1969, es una obra maestra en el cine egipcio y en la carrera del director, Youssef Chahine. Era francófono, y seleccionaba y preparaba sus películas de manera particular. Hizo películas de suspenso, comedias y películas autobiográficas.


‘Al Ard’ es una historia emocional; muestra la vida rural desde los años 30, que no ha cambiado mucho. Quien vaya al campo hoy verá centenares de ciudadanos como el principal personaje en la película.


La lucha es la misma, quizás cambian algunos de los nombres. Los pobres contra los ricos, gente que sufre por un sistema inhumano. Actualmente, las personas todavía luchan por sus derechos. ‘Al Ard’ concluye con la escena en la que el patriarca de la comunidad agarra un puñado de tierra al morir, mientras que su sangre fluye en el suelo. La película es inmortal, un ejemplo de una obra no atada al tiempo ni al espacio.


La calidad de estas películas mejora a través de los años. Hoy quien vea ‘Al Ard’ no notará que fue hecha en los años 60. Tiene cinematografía excelente y actores de primera categoría dispuestos a trabajar en papeles secundarios.



¿Y sobre ‘Yawmiyat Naeb fi Alaryaf’ (‘El diario de un diputado en el campo’), de 1969?



Es una hermosa película. Es semi-autobiográfica. El autor Tawfiq al-Hakim empezó su vida profesional como secretario, fue uno de los escritores más famosos de Egipto y ganó el Premio Nobel. Es una oportunidad para ver en detalle las experiencias de un hombre de la ciudad que va al campo para trabajar y lo que aprende acerca de la autoridad política en tal ambiente. El director Tawfik Saleh hizo pocas películas, pero es considerado uno de los grandes cineastas egipcios.


‘El-Baree’ (‘El inocente’), de 1977, es otra de las grandes películas de Atef Tayeb. Fue escrita por Wahid Hamed, un gran guionista. Escribió sobre la corrupción en los años 70, así como del Islam fundamentalista. Demuestra cómo el Estado y el Ejército controlan a jóvenes soldados para convencerlos de que los adversarios del sistema son enemigos que deben ser asesinados.


Se ve cómo muchos jóvenes que han ingresado al Ejército, como el protagonista, son analfabetos y no comprenden nada. Llegan a ser máquinas de matar. Estos soldados sólo disparan y matan. La película fue filmada en Egipto al tiempo de la rebelión de los mismos soldados por el inhumano maltrato por sus superiores.



Se demuestra eso, y cómo el Estado puede hacerse enemigo de la gente.
Sobre ‘Altawq wa Alaswara’ (‘El anillo y la pulsera’), de 1986, dirigida por Khairy Beshara, habla de la otra parte de Egipto y muestra cómo es la gente en el norte, sus familias, sus aspiraciones, etc.


Acerca de ‘Yom mor we yom helw’ (‘Un día amargo y un día complaciente’), de 1988, la nueva ola del realismo empezó con Khairy Beshara. Faten Hamama hace el papel de la madre de un personaje de clase baja. Fue una preocupación de la nueva generación de cineastas en los años 80, mostrar a los pobres y sus luchas, y visitar los diminutos domicilios de 20 metros, donde vivían de 10 a 20 personas.


Con respecto a ‘Al-Qubtan’ (‘El capitán’), de 1997, esta película artística tuvo un gran éxito con los críticos, pero resultó un fracaso en la taquilla. Es la primera y última película de su director, Sayed Said, que anteriormente fue crítico de cine.


El documental ‘Ana wal aguenda’ (‘La agenda y yo’), de 2012, es completamente diferente. Neveen Shalaby es una joven cineasta de los muchos que explotan la tecnología digital –cámaras y celular– para filmar las protestas, antes y durante la revolución. Ella filmaba continuamente antes, durante y después de la revolución. Y ahora explora la teoría de que la revolución fue cultivada por poderes extranjeros, como la CIA u otros gobiernos árabes. También hizo una película en Túnez que desarrolla el mismo tema.



¿Cúal es el futuro del cine egipcio después de la revolución?



Muchos jóvenes cineastas visitaron al Ministro de la Cultura con la esperanza de que diera fin a la censura. En Egipto quien quiere hacer una película tiene que someter su guion al Estado para obtener la aprobación; si no lo hace, no le permiten filmar. Así que los artistas soñaron en un cambio completo. Sin embargo, el Presidente islámico, apoyado por todos los fundamentalistas que despertaron de su sueño durante la revolución, proclama que cualquiera que se oponga, aun de la manera más superficial, es un infiel.


Hay oposición al arte y a los artistas. Debido al toque de queda durante la revolución, muchas películas fueron retiradas de los teatros. Durante los últimos años, la producción de cine ha disminuido. Hay luchas para finanzas y contra la ideología del sistema actual.


Sherif Awad concluye la entrevista señalando que recientemente escribió un artículo acerca de un documental sobre los judíos de Egipto, tanto sobre los que emigraron de Egipto, cuando Nasser fue presidente, como sobre los que se quedaron. Dice que el productor intentó presentar la película en Europa la semana pasada, pero la seguridad nacional trató de demorarla. Sin embargo, finalmente el productor ganó la pelea en la Corte.